Quizás desde siempre te ha costado decir “no”, o te avergüence hablar en público o puede que sientas que te cuesta hacer amigos.
A lo mejor el estrés cotidiano o la ansiedad te provoque insomnio, problemas digestivos, sexuales…
y es posible que aparezcan sentimientos como tristeza, apatía, falta de ilusión haciendo que no podamos encontrar algo positivo a lo que aferrarnos.

A lo largo de nuestra vida nos podemos encontrar ante situaciones que no sabemos cómo resolver

Puede que percibas tu entorno como amenazante, incomprensible que te sientas solo, es posible que pienses que la desgracia se ha cebado contigo, que nada va a salir bien, los miedos puede que controlen tu vida (a salir a la calle, a padecer enfermedades, a animales, a viajar en avión…)
Nos podemos dar cuenta que fumar, beber o consumir cualquier sustancia, apostar… se ha convertido en una adicción de la que no sabes salir y solo te lleva a mentir a todo tu entorno.
Nuestra relación de pareja no pasa un buen momento, discutimos y peleamos, no sabemos como actuar ni que decidir.

Si estas en alguna de estas circunstancias es el momento de acudir al psicólogo.