Fobias especificas (animales, alturas, truenos, a la oscuridad, a viajar en avión, a los espacios cerrados, a tener que utilizar urinarios públicos, a ingerir ciertos alimentos, a acudir al dentista, a la visión de sangre o de heridas o al contagio de enfermedades concretas).
Fobia social. Las fobias sociales suelen comenzar en la adolescencia. Se presenta con un miedo a ser enjuiciado por otras personas de un grupo pequeño (compañeros de clase, de trabajo…) y suelen llevar a evitar situaciones sociales determinadas.
Agorafobia. Se incluye no sólo los temores a lugares abiertos, sino también otros relacionados con ellos, como temores a las multitudes y a la dificultad para poder escapar inmediatamente a un lugar seguro (por lo general el hogar). El término abarca un conjunto de fobias relacionadas entre sí, a veces solapadas, entre ellos temores a salir del hogar, a entrar en tiendas o almacenes, a las multitudes, a los lugares públicos y a viajar solo en trenes, autobuses o aviones.

Síntomas: ansiedad, ideas obsesivas o delirantes que están limitadas a la presencia de objetos o situaciones fóbicas específicos.
Estas situaciones son evitadas, en la medida de lo posible.